Empiece por el cliente, no por la licencia
Identifique dónde están sus clientes y qué permisos exige su ubicación. Una licencia que no llega a su mercado es una irrelevancia cara.
El pasaporte, la equivalencia y las normas de registro local afectan hasta dónde llega una autorización.
Sopese los costes reales
Las tasas de solicitud son la parte visible. El capital, los administradores locales, la sustancia de oficina, la auditoría, el personal de cumplimiento y las tasas anuales de supervisión suelen costar más con el tiempo.
El plazo también es un coste. Una licencia más barata que tarda un año más puede ser la opción más cara.
Pruebe pronto la banca y la aceptación de pagos
Algunas jurisdicciones tienen un peso reputacional que dificulta la banca corresponsal y la incorporación de proveedores, por muy sólida que sea la empresa.
Hable con posibles socios bancarios y de procesamiento antes de comprometerse. Su disposición a trabajar con una jurisdicción es una señal práctica que ningún folleto le dará.